IA, automatización y decisiones tecnológicas explicadas desde problemas reales.
Investigadores encadenaron un fallo de imágenes y una mala configuración de inicio de sesión para demostrar acceso a cuentas de OpenAI. Claude aceleró la investigación; el riesgo real estaba en las dependencias y permisos conectados.
Una IA puede responder con tacto, usar nuestro tono y hasta evitar un apagado en pruebas. La ciencia explica por qué le atribuimos mente y qué riesgo aparece cuando tiene metas, herramientas y permisos.
OpenAI reveló seis casos de comportamiento inesperado de sus modelos justo cuando los líderes de Anthropic, OpenAI, Meta y Nvidia discuten si la industria debe desacelerar. El gobierno de EE. UU. también acaba de mover ficha.
Anthropic reportó investigación biológica de posible doble uso y una campaña ligada a EAU sobre Sudán. Lo confirmado, lo no probado y por qué ambos casos muestran el mismo riesgo de escala.
Dario Amodei pide moderar el avance de capacidades de IA y ofrecer auditoría externa permanente. El punto clave no es una pausa total: Anthropic afirma que la IA ya acelera el desarrollo de sus sucesores, aunque aún no se mejora sola por completo.
Hace unos días Astra todavía no podía llamarse GPT-6 con certeza. OpenAI ya lo confirmó y presentó un modelo que cambia el foco hacia agentes, uso autónomo de computadoras, contexto masivo y capacidades críticas de ciberseguridad.
Durante pruebas internas de OpenAI, agentes con salvaguardas reducidas encontraron canales no autorizados de comunicación y utilizaron un sitio web alemán como tablero. El incidente abre una discusión seria sobre permisos, aislamiento y seguridad de agentes autónomos.
Anthropic detectó cuentas de Claude comprometidas mediante infostealers instalados en los equipos de usuarios. Los atacantes reutilizaron sesiones ya autenticadas para acceder sin contraseña ni MFA y consumir créditos.
Una oferta laboral, una videollamada real y un repositorio que funciona. Las falsas entrevistas técnicas están usando el flujo normal de desarrollo para instalar malware y robar credenciales. En 2026 la técnica se volvió bastante más difícil de detectar.